
ENSEÑANZAS
El día en que mamá decidió que quería aprender a conducir papá se puso enseguida manos a la obra. Intuía él que el hecho mismo podía constituir un filón para explotar a mamá en otro ámbito aparte del doméstico. Toda la familia se movilizó en aras de tan noble causa hacia la campa que frecuentábamos los domingos de mañana. Papá llevaba en una caja de cartón los cachorros que Lila, nuestra fiel perra pastor alemán, había parido a principios de semana en lo que ya se erigía como octava camada. Éramos todos al completo, mis siete hermanos y yo, los cachorros y el saco de tela que servía de verdugo. Cuando llegamos lo primero había de ser deshacerse de los cachorros. Mi padre, con la experiencia adquirida en anteriores exterminios, metió a los cachorros en el saco, lo ató con cuerda recia y los lanzó al Gobelas, un río menor infestado de ratas. Restamos importancia a un hecho que comenzaba a estar presente en nuestras vidas de manera cotidiana. Nos pusimos manos a la obra. Ambos progenitores se subieron a la furgoneta con uno de mis hermanos. Los demás por recomendación de mi padre quedamos al margen del acontecimiento. Después de las explicaciones pertinentes mi madre, haciendo acopio de gran valor, tomó las riendas del vehículo que se elevó por el único montículo que había en tres kilómetros a la redonda con tal suerte que dio dos vueltas de campana quedándose incrustados contra la verde hierba. Salieron a trancas y barrancas, pálidos, demacrados por el eco del impacto que absorbió los desniveles del terreno mediante los amortiguadores. Se quedaron mudos, absortos ante el amasijo de hierros con matrícula. A partir de entonces mi padre no volvió a mencionar el incidente cerciorándose en aquel momento de que la vaca sólo podía dar la leche justa, a sabiendas de que una explotación de más lecheras, bien podía acarrear un corte rotundo del suministro.


6 comentarios:
Así son las madres Gorokiña. Mi querida amiga, felices vacaciones, sé feliz, es curioso el tiempo pasa, te he deseado "felices vacaciones" ya en dos oportunidades y pareciera qeu fue ayer.
Un abrazo a tu pequeño hombrecito. ;)
Mi madre hubiera enseñado a conducir a mi padre, caso de alguno de los dos hubiera querido o sabido, que no es el caso.
Un abrazo y feliz verano
Pasatelo bien. Como me comentas, como el sol y yo no nos llevamos bien, dejaré mis vacaciones para septiembre. Aunque alguna escapadita haré en julio.
Un abrazo
Pues que te cunda, Amia, que te cunda el descanso.
Besos.
Ustedes hacen de las vacaciones un tema común.
Yo del otro lado del mundo,con mucho frío,
quede sufriendo por los cachorros.
De la pobre mujer...no quisiera estar en su lugar!!!
Saluda Liliana desde Argentina MDQ
Excelente esta entrada, Amaia. Enhorabuena por tu blog.
Y gracias por las visitas, las lecturas y los comentarios.
Un abrazo.
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